lunes, 27 de julio de 2015

Yo...a través del tiempo...

Si  me sumerjo en un viaje por mi yo más interno…me encuentro con fotos queridas que me llevan en un viaje inesperado a través de los años, y me reencuentran con las personas amadas, las decisiones tomadas, las ausencias que duelen, las presencias distantes….
Y en cada una de ellas me encuentro a mí misma, queriendo engañarme con que el tiempo me fue cambiando….En realidad, no es cierto,  en cada una de esas etapas estoy yo, la de hoy, la de siempre… pero  puedo ver cuánto crecí....
Aprendí con los golpes y con los abrazos, a decir que sí cuando es sí y no cuando corresponde.
No me  obligo a hacer nada que no quiera, ni siquiera a saludar por compromiso. Aunque haya compromisos que aún cuesta disolver...
Ayudo cada vez que puedo, y cuando no puedo ya no.... Y no siento culpa. 
Soy la molesta que dice siempre lo que piensa, aunque esto sea lo último que le convenga hacer…(Y eso no lo  aprendo!!)
Pero también aprendí a guardar silencio cuando creo que mis palabras no ayudan. Y pagué un alto costo por eso. Pero teniendo la tranquilidad de que volvería a hacer lo mismo si fuera necesario.
Aprendí a ignorar los prejuicios, el qué dirán. No me importa lo que el otro piensa si yo conozco la lealtad de mis sentimientos.
Pude apreciar que se me critica por eso. Y sin motivo también. Y ya no duele tanto....
Sigo ubicando en lugares increíbles a la gente que quiero y me doy la cabeza contra la pared cuando no me siento correspondida… Todavía, sí, todavía.... Pero aprendí a alejarme también, si eso me protege. Eso sí, no acepto reclamos cuando ya pasó el tiempo en que hice todo lo contrario.

Tengo los afectos que necesito para vivir feliz, duelen los que fui perdiendo con el tiempo y sigo padeciendo los silencios y las distancias de los que dicen estar cerca. Pero también entendí que el otro puede elegir no seguir formando parte de mi vida o hacerlo a su propio modo, que, quizás esté lejos de lo que yo necesito. Y está en su derecho.... Esos son los duelos que más me cuesta transitar aún...
Sigo involucrándome con todo y con todos, pero ya aprendiendo a dejar más espacio para mí misma…
Soy la que disfruta horrores con la felicidad de sus afectos, la que sufre por sus problemas como si fueran propios…
Y es feliz con cada pequeño gesto de reconocimiento…

La que pudo ver de una vez y para siempre que no puede ser perfecta y ya no le preocupa.
 Pude comprobar que después de mis equivocaciones, el mundo sigue andando.... Y logré un gran alivio por eso...

Sencillamente, soy la que puedo ser, aunque aún esté lejos de quien me gustaría ser en realidad. 

No puedo esconder lo que siento, lo que pienso, lo que esencialmente soy…. 
Y a veces me gustaría poder hacerlo...

4 comentarios:

  1. ¡Qué reflexión más bonita! Me parece fundamental el aprender a conocerse, a respetarse y a quererse una misma. A saber cuidar lo que nos importa, a cambiar lo que no nos guste de nosotras y aceptar nuestros fallos.

    ¡Un saludo!
    Patri.

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    1. Y ya no duele tanto...Así es Gla. Con los años te impermeabilizas y te vuelves inmune a muchas cosas, lo que no significa insensibilidad, sino capacidad de repeler lo que no tiene que afectar más de la cuenta.

      Una gran reflexión amiga,
      Besos

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